Mensaje del 29 de Febrero de 2016 Tercera Plabra en la Cruz 3:32 am

Escribe hijita Mía, hoy tengo palabras de exhortación en el Amor para Ti, en la donación del silencio para siempre contemplar las divinidades de Mi Corazón,  donadas en cada instante para la humanidad. En todos los momentos de cada día en que podáis contemplarme, calla,  y en el silencio del Amor háblame desde tu Corazón; el cuidado de los hombres pocos lo perciben, pero siempre está ahí.

Guarda en tu corazón los preceptos del Amor para que siempre los dones en cada puerta del corazón de tu hermano, en la fuente de la caridad que Os he permitido para que muchos vean en ti la obra de Mi Amor. Así debéis caminar todos vosotros junto con Mis elegidos, en la entrega total del Amor por el otro; sin reproches y condiciones,  porque en Mi Cruz esos reproches y condiciones fueron en contra Mía y Yo los acepte en la Divinidad de la Presencia de Mi Padre, en la obediencia y  amor por Él, para Él y por vosotros; por eso hijita mía, caminad en el amor de la entrega sin condiciones, sin los reproches del dolor y en el silencio de tu corazón para con los demás.

Vivir en el amor es la riqueza del alma y para ello,  Mi Padre como a Mi Os ha donado a Mi Madre “Hijo, Ahí tienes a Tu Madre, Madre, ahí tienes a Tu Hijo”; sin Ella no podréis caminar en el amor de la entrega, en el dolor y en el silencio del corazón torturado que en sus propias entrañas desgarraba su propio corazón, viviendo y sintiendo Mi propio dolor.

No podréis caminar en piedras sin el alcázar del amor de Mi Madre; ella Coronada de Virtud por el Amor, la obediencia y la entrega, Os dará la gracia de mantenerse unidos a Mí, en la súplica y la donación del Amor. Obedeced a Mi Madre, Amadla, Admiradla, Contemplad en ella Su amor por Mí en Ti y recordad siempre en señal de gratitud, el dolor de Su Corazón por la entrega del amor en Su Hijo a la Voluntad del Padre Eterno en la cruel batalla de la Cruz.

Oh Madre Dolorosa, Madre del Amor, Coronada has sido como Reina y Señora, Madre de éste pueblo que aún te da la espada y que te causa como a Mí tanto dolor. Mi Madre tierna y hermosa que nunca suelta Mi mano y acompaña todos los dolores de Mi Corazón; Oh Madre Inmaculada que te donaste en obediencia por Amor, imitadla, pedid a ella siempre la gracia de la conversión y entregadle también a ella vuestro corazón en la aurora de cada día, en el respirar del día por el amor en la entrega de cada noche y en las horas de dolor.

Sed siervos de la espera como lo fue ella desde la anunciación y suplicad porqué Os regale las virtudes de Su corazón. Hija mía,  acompañadme en esta aurora, en la adoración del amor de Mi hermosa Madre y en la contemplación de Su dolor, el cual está unido al Mío por la gracia de nuestro Padre Amado y en unión al Espíritu Santo desde el principio y hasta la eternidad del amor por la creación. Velad hijita y alabemos juntos este único Amor donado por Mi Madre también para vuestra salvación. 4:01 am

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