Mensaje del 20 de mayo de 2016. 3:28 am

Escribe hijita mía, tal como el latir de Mi Corazón te hace sentir, cada una de las plegarias que Os he dado niña mía, están posadas en el dolor de mis Santas Llagas; por cada una de ellas he sufrido y sufro a cada instante, porque el dolor y el vertimiento de Mi Sangre Preciosa no cesa a causa de los pecados de los hombres.

Si en obediencia la humanidad abandona el pecado y se propusiera a enmendar a No, No volver a pecar, toda la humanidad se salvaría y Mi Sangre Preciosa se Glorificaría en el Amor excelso del Padre en la Salvación; pero vosotros logrado que mis lágrimas y dolor de Sangre broten cada segundo por vuestros pecados.

Pequeñas muestras de mi dolor comparto contigo hijita y en ésta Aurora quiero darte mi Novena Plegaria en la obra del Amor, en la súplica por “los niños y su inocencia”, posando en las manos de Mi Madre vuestra abnegada y dulce Madre, toda la obra de protección y pureza de los niños para la salvación y cuidado de sus Almas; porque todo el daño que habéis causado en los niños será pagado por toda la humanidad.

Vuestros actos de perversión, y vuestras formas inconcebibles de corrupción, despreocupación y alcahuetería han deformado la conciencia, el amor y la entrega de la inocencia de los niños; todos Os habéis convertido en cloacas portadores de vuestras propias maldades, por vuestra falta de respeto y de amor frente a la concepción de la vida y debéis orar y enmendar todo el daño que los niños reciben por vuestra propia iniquidad.

Cada uno de vosotros nació con un Alma Pura, pero el desorden de la vida en cada ser trae consecuencias en cada ser que es concebido por la Gracia de Dios y aún no entendéis ni sabéis obrar frente a la nueva vida.

Mirad que debéis obrar en la palabra, en la obra, y ofrecer vuestras propias vidas antes de pedir permiso para concebir un nuevo ser; debéis obrar en la súplica al Padre, para conocer los designios del Amor en la unión de dos seres Hombre y Mujer que unidos en Santo Matrimonio eleven al Cielo la plegaria del Milagro de la Vida, para forjar en el Amor de Dios una nueva creatura; y una vez, Mi Padre Os conceda dicha gracia, debéis Consagrar vuestros Cuerpos, Almas, Corazones, Vientres, Mentes, vuestras Manos y éste pequeño y nuevo Ser a la obra Salvífica del Amor Eterno del Padre, para que Dios obre en la nueva vida un Viñador para la Mies y que no se pierda la estirpe del Amor Creador en el servicio, y en la obediencia al Padre Celestial.

Debéis orar mucho por todas las consecuencias que todos los niños han cargado por los errores y la desobediencia de toda la humanidad, por ello mi niña, Mi Suplica deberá decir:

“Oh Tierna, Oh Dulce, Oh Dolorosa Madre del Niño Jesús, que en tu seno amamantaste el Amor de los Amores y por Tu Pureza fuiste dotada de la Gracia de la Encarnación, recibe ésta Súplica de Amor por todos los niños que habitan el Mundo y por todos aquellos que vendrán a habitar la Tierra, para que presentes al Padre Eterno en el nombre del Divino Niño Jesús, ésta plegaria de Arrepentimiento y de Perdón por todos los horrores y dolores que la humanidad ha causado en los niños del Mundo Entero.

Perdona nuestra incoherencia, nuestros atentados al Amor, nuestras injusticias, nuestra desobediencia y desatención, nuestro maltrato y abuso, nuestro mal ejemplo contra la inocencia, nuestra falta de Amor, nuestra indiferencia ante el dolor, nuestro desagradecimiento por la Vida, nuestra incongruencia y nuestro contante desinterés.

Perdona Oh Padre Santo, porque no hemos valorado el Don de la Vida en nuestros niños y hemos atentado en ellos mismos, éste Don de la Vida en todas las formas posibles desagradables a Tu Vista; negando Tu Obra Salvífica de Amor.

Te Suplicamos Oh Madre, que nuestro Arrepentimiento sea suficiente para enmendar con Amor, por Amor y en el Amor todo el daño que hemos causado a cada niño que habita en la Tierra, y en todos aquellos que has recibido en tus propios brazos en el cielo.

Te suplicamos perdón por todas las Almas de los Niños Condenados a causa de nuestro propio comportamiento y ejemplo. Se Tu Oh Madre Inmaculada, Dueña y Señora de cada niño en el mundo.

Te Consagramos a Ti, junto al Corazón Sagrado de Tu Hijo Jesús, cada niño que habita en la Tierra, cada hijo engendrado en los vientres de las Madres y cada niño que por obra Eterna y Misericordiosa del Padre vaya a ser engendrado en la humanidad; para que Tú Soberana María te poses en sus corazones y los lleves día tras día por el camino de la salvación hacia los brazos de Jesús, custodiados en la protección y el amor de tu manto, con la alegría del Niño Jesús, portadores siempre de la fe y la esperanza en la única y verdadera fuente de la felicidad y el Amor, Jesús”. Amén

Presenta hijita mía, ésta plegaria con mucho amor en el altar de mi corazón cada día, y que esta se cumpla también en la obra que te he encomendado por los méritos y dolores de mi corazón. Orad hijita en esta Aurora, el rocío del Amor de mi Madre Os acompaña para unir vuestra plegaria a Mi Corazón. 4:11 am

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *