Mensaje del 16 de Febrero de 2016 2:02 am

Hija Mía, tu inquietud, una vez más en tu cuerpo tu dolor, es la puerta para la compasión porque la Tierra también gime dolores de parto y sufre igual que Mi Corazón por la destrucción y el maltrato del hombre hacia ella.

Tu dolor es dolor de redención, fuente de purificación; entre más almas pongas en Mi Altar mayor será la Gloria de la Redención porque la ardua tareas es el camino de conversión que a estas Almas espera y yo te espero a diario en mi Altar para recibir de tu corazón las almas que lleváis en voz de súplica.

Se fuerte Ángela, la naturaleza entera se proclama en la inquietud del amor, porque por manos humanas su condición de vida ha sido devastada. suplicaos se abra la puerta de compasión del Padre para que el grito de la Tierra se apacigüe también en el dolor.

Preparaos hija Mía, Yo contigo mantendré Mi Amor; sostendré tu cabeza y recordaréis los lazos del amor del alma, desde tu creación; hoy quiero compartir contigo hija Mía el dolor de Mí Corazón; por la misma devastación que el hombre ha causado a la Tierra que Mi Padre os proveyó.

Insensatos hijos Míos cuando hieren Mí Corazón, vuestro pecado es brutal; sin límites ante la obra del Padre Creador; como esperáis salvaros ante la mano firme del Dueño de todo, Señor de la Creación. Abrid vuestra conciencia que el llamado es inminente para la conversión; doblegad y reprendéis vuestros corazones. Abrid la puerta para renovar en vuestras conciencias la certeza de que provenís del polvo y al polvo volveréis, pero con el pecado en los hombros no entraréis en Mi desdén y no se os abrirá la puerta sin arrepentimiento y súplica por la desobediencia y negación de amor que has proclamado en la misma y para la misma Tierra con tanto desamor.

Hija Mía llorad, como llora la tierra cada milésima de segundo por Mi proprio dolor, ojala escucharais el grito entrañable de esta creación, clamando piedad por su propia creación; suplicando se borren las manos de los hombres que han acabado y atentado contra la creación que el Padre DIOS Os dio; ante los ojos de Mí Corazón debéis responder por la caída de las hojas de un árbol que con vuestras manos heriste con intensión de maltratarlo, con tanto desamor; recordad con cuánto amor y dedicación afable Mi Padre Os dispuso un paraíso para que habitases con su creación y vosotros hijos desagradecidos han atentado contra la obra de sus manos negando por completo su valor; como sois tan inconscientes almas, ni siquiera respetáis el lugar de amor que se os donó, reparad y convertíos porque el pecado ya hace mella en toda la creación.

Vuestros corazones podridos no verán clemencia si no os arrepentís por todos los atentados contra Mi Amor, no os vasto con ultrajar Mi Nombre, Mi condición de Hombre y Mi Corazón y ahora sumáis a vuestra desgracia la ofensa a la Tierra y la impureza de vuestras manos que ataca la naturaleza fuente de vida para ustedes entregada para vuestro alivio, para surtir la vida misma por el Creador, Mi Padre amado a quien cada instante hieres como en el Calvario por la inconsciencia del hombre, por tanto injusto y desobligaste atentado contra el Amor.

Sed participe hija Mía de la súplica de reparación aún de la devastada Tierra que Mí Padre dispuso en su creación y recordad que en todo existe vida, dotada del soplo del Espíritu que DIOS Padre Os regalo; las señales también han sido puestas en la naturaleza que han maltratado y que pretenden dominar hoy; y como son tan ciegos que aunque se muestre reacia a renovarse no entendéis que es obra del Padre por haber despreciado y herido su hermosa creación.

Este tiempo es de prueba hijos Míos, todo cuanto habéis herido con vuestro comportamiento clamará justicia y el Padre del Cielo responderá con mano dura por atentar la obra de sus manos y malgastar cada instante sus propios regalos; sus donaciones para que subsistieras; sus fuentes de vida entregadas al hombre con tanto esmero y Amor.

¿Por qué seguís despreciando hijos Míos las obras del Amor?, ¿cuántos pecados soportáis Tierra entera?, cuánta humillación, cuantos desdenes, cuantos desaires que también hieren a mí corazón; aprended hijos Míos a valorar la vida desde la creación del mundo porque fue puesta y entregada a vuestras manos por un propósito de amor y vosotros sino valoráis vuestras propias vidas cómo podréis responder a la creación, volved al encuentro del Amor y veréis las riquezas de las que habéis sido dotados en vuestro alrededor.

Recordad hija Mía; advertid y orad porque la Tierra entera también gime y acompaña Mi dolor. Acompáñame ahora y suplicad Misericordia por el flagelo del dolor que la creación padece a causa del daño y las heridas que vuestras manos en el hombre habéis causado sin compasión. 3:03 am.

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