Mensaje del 12 de Febrero de 2016 3:22 am

Ángela, en este nuevo despertar quiero instruirte sobre la gracia del Ayuno en cada viernes Eucarístico de ésta cuaresma, en el que debéis guardar reposo en vuestras almas contemplando Mi cruel y dolorosa Pasión y ofreciendo también los dolores y pecados del mundo entero con vuestra propia cruz para que entregándome tu cruz podáis también reparar Mi dolor.

La abstinencia os ayuda a mantener la fortaleza del Espíritu, puesto que vuestra boca se abstiene de mucha contaminación, unid esta abstinencia material y carnal a la contemplación de Mi dolor y a las lágrimas derramadas por Mi Madre al lado de la Cruz. Ofreced en reparación la obediencia y entrega a la Reina del Cielo y de la Tierra por quien también has sido llamada a éste caminar.

Enseñad a otros que en la compañía de la Cruz en el sacrificio, encuentro del Amor estamos unidos a Mi Madre; y digo estamos porque la Santísima Trinidad Padre, Hijo y Espíritu Santo se funde en la desolación del dolor junto a Mi Madre María para que se cumpla la profecía del Amor de Dios en la reparación de los pecados de los hombres y la entrega del Cordero para la Salvación Eterna, por la remisión de los pecados, la fuerza del Espíritu Santo se prepara en el dolor para la Gloria de la Resurrección y por ello es tan importante mantener vuestros cuerpos libres de la contaminación de la carne. Unid éste sacrificio y ofrenda de Amor a la oración incesante no sólo por la fortaleza y perseverancia en el camino del dolor sino por la confianza, fe y esperanza en la Gloria de la Resurrección.

Éste esperar es la fuente Divina de la Creación en la que se regocijan las almas cuando son participes de la Gloria por la misericordia de Dios. Preparad éstos cuarenta días y velad por Mi regreso en el que se cumplirá la Voluntad del Padre para la purificación del mundo.

Sed firmes en la entrega, sed pacientes en la espera, sed perseverantes en la oración; sed obedientes en la caridad, sed dóciles en la humildad, sed fieles en la fe y caminad seguros de la Misericordia de Dios.

El camino de prueba ha llegado al límite y muchos como tú coadyudan en esta súplica de Misericordia; por esto no desfallezcáis en la súplica para que se apacigüe la Ira de Mi Padre y se cumpla con Amor el tiempo de Mi segunda Venida por la purificación del mundo y la salvación de muchas almas; el querer de Mi Padre es salvar al mundo entero; pero es el hombre, se niega, sus corazones son de piedra y aunque pudieses romper esos corazones de piedra en levadura de purificación, Él espera nuestra entrega libre y tantos corazones aún se niegan.

Velad conmigo en la tristeza de Mi Corazón por esta cruel espina del Amor, que hiere a diario Mi Corazón por la condenación eterna de tantas almas. Preparaos entonces hija Mía y entregad tu ayuno con Amor para compartir junto a Mi Madre la reparación por el dolor, por la entrega y la contemplación y la espera de Mi propia y Gloriosa Resurrección.

Ten ánimo hija Mía que en esta entrega de Amor se purifica el alma y se liberan muchas almas de la flagelación y apego al mundo en el que viven atados por las asechanzas del maligno; ahora más que nunca en él se desata la desesperación porque su hora está cerca. Tened los ojos bien dispuestos en cada acontecer para que reconozcáis los pasos del maligno en cada instante de vuestros días y os protejáis como es debido con los sacramentales de Mi Amor y el sellamiento de vuestras mentes; almas y cuerpos con Mi Sangre Preciosa en cada comunión; unidos a Mí cada día en el encuentro del Amor; para que Mi Pan de Vida habite en vosotros en señal de unión y de protección a Mi Sagrado Corazón; estad también atentos a las señales de vuestro corazón. 3:57 am.

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