Mensaje del 10 de abril de 2016. 3:33 am

Escribe hijita, el peso que estáis sintiendo en vuestras manos en esta Aurora, es una vez más el peso del desprecio y de la necedad del Corazón de los hombres que en su afán de cumplir en el mundo las vanidades del Corazón y de la mente, desprecian el Amor único y verdadero de Mi Sacratísimo Corazón, mientras que deberías ser todos siervos de Mi Amor, Os han convertido a tantos en siervos de la soberbia y supremacía del maligno entregando vuestros corazones a la sombra de las Tinieblas en los placeres de una vida efímera y pasajera que solo os llevará a la perdición del Alma; mientras que Yo Os espero con el Corazón hinchado de Amor y lleno de Misericordia, tantos y tantos hombres desprecian Mi Amor y es tan poco lo que entienden de Mi Adorable y Justo Corazón.

Una vez más hijita, el llamado es en el Centro de Mi Corazón para todos en el mundo por la Misericordia del Amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en Comunión con Mi Santa Madre María y bajo la unidad de la Santa Madre Iglesia fundada en la cabeza de Pedro y entregada para vosotros en la Sagrada entrega de Mi Cuerpo y Sangre para vuestra Salvación; orad hijita; orad Todos por la iglesia que sucumbe a causa del desamor; orad por los tiempos venideros que en la tribulación sólo prevalecerá la oración, orad por los corazones de mis Siervos que atacados aún caminan con miedo por las debilidades de su propio corazón.

Orad por todos los que caminan verdaderamente en la fe de la iglesia y clamad en la esperanza de la Segunda venida de Mi Amor; orad por la tormentosa prueba en la osadía del enemigo ante el ataque al Cuerpo Místico de la Iglesia en Mi Propio Corazón, invocad la presencia de Mi Madre Tierna y valerosa que aplastará la cabeza infernal para su destierro eterno; orad todos incesantemente en el río del Amor de Mi Misericordia para que la Sangre que ha brotado por los pecados de los hombres desde Mi Cuerpo y Mi Corazón se convierta en Sangre de Redención para la purificación de las Almas, en el encuentro definitivo entre el Cielo y la Tierra según los designios del Corazón de Mi Padre Eterno.

Reconfortad vuestro Corazón en la súplica de la Piedad del Padre, que Yo Os mostraré con todo Mi Amor la Misericordia que brota de Mi Propio Corazón; Acompañadme en esta Aurora hijita, con el Canto del Amor en las Rosas del Corazón para Mí Madre y unid vuestro Corazón a la súplica por la Iglesia en la prueba de la purificación que Os espera en la Tierra entera. 3:56 a.m.

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